Historia del Perú

Historia del Perú

jueves, 6 de julio de 2017

LA PROSPERIDAD FALAZ

 “Prosperidad falaz” fue el término con el que nuestro historiador Jorge Basadre bautizó a la “era del guano”, de auge económico y de relativa estabilidad política, gatillada por la demanda extraordinaria proveniente de la Europa en plena revolución agrícola. La bonanza se acabó y de la prosperidad no quedó casi nada. ¿Podría calificarse al periodo 2002-2011, el de  la “década dorada”, como el de una prosperidad falaz también?

En ambos periodos la prosperidad se originó en eventos exógenos al país. En la era del guano, que puede fecharse entre 1845, el inicio del primer gobierno de Ramón Castilla, y 1866, el fin de la guerra con España, su descubrimiento como un fertilizante de alta calidad y su extrema facilidad de explotación nos convirtió en el mayor exportador en el mundo. El Estado recibió ingentes recursos con los que el auge estaba garantizado. Castilla pasó a la historia, en parte, por este evento exógeno.

En el periodo 2002-2011, el motor del crecimiento económico fue también exógeno: los precios internacionales crecieron y los capitales ingresaron como nunca. Entre 2002 y 2011, el precio de las exportaciones subió en 265% y el de nuestros principales productos de exportación, el cobre y el oro, en 452% y 399%, respectivamente. En ese periodo el ingreso total de capitales fue de US$47.028 millones.
Comparación del PBI Per Capiata del Perú y Chile desde 1800 hasta el año 2011
En ese contexto, era imposible no crecer a ritmos elevados. Según el Fondo Monetario Internacional, la mitad del crecimiento de las economías emergentes se debe a las condiciones internacionales. 
Desde fines de 2011, los buenos tiempos se han ido, con particular virulencia en el caso del precio de nuestras exportaciones. Entre fines de 2011 y junio último, el precio de nuestras exportaciones ha descendido en 22%, el del cobre en 31% y el del oro en 28%. Como resultado, la prosperidad parece estar diluyéndose.  
¿La prosperidad del periodo 2002-2011 fue entonces falaz? Una manera de argumentar que un periodo de prosperidad puede ser falaz es mostrar que el ritmo de crecimiento económico posterior al auge provocado por factores exógenos es mucho menor. Sería falaz porque no se sacó provecho al auge, no queda nada de él y se retorna a la  normalidad, digamos a la situación previa al auge.
En la era del guano, según cifras del profesor Bruno Seminario, el ritmo promedio de crecimiento del PBI fue de 3,5% anual. Luego, con la vuela a la normalidad, entre 1867 y 1878, año anterior a la guerra con Chile, la tasa de crecimiento se redujo a un modesto 1,1%.
En el caso reciente, la tasa de crecimiento entre 2002 y 2011 fue de 6,% anual. La tasa de crecimiento posterior, del periodo 2012-2015, será apenas un poco más de la mitad. Como no se espera que las condiciones internacionales cambien significativamente, la tasa de crecimiento de los años venideros no debe ser muy distinta de la del periodo 2012-2015.
Tanto en la era del guano, como en el periodo 2002-2011, el crecimiento posterior es mucho menor al del periodo de auge y se parece bastante al de la etapa previa. No pasó nada. Luego del auge volvemos a la normalidad. La prosperidad fue falaz.
¿Qué se pudo haber hecho? Buena pregunta para historiadores y economistas.

Video de la Era del Guano:



miércoles, 5 de julio de 2017

LA REPUBLICA ARISTOCRÁTICA


Contexto:
Fue una etapa de la historia del Perú, posterior a la Guerra del Salitre.
En Europa se llevaba a cabo la Segunda Revolución Industrial.

Características
Se caracterizó por el predominio del sector burgués de la clase dominante sobre los terratenientes. Sin embargo, su alianza con el capital extranjero hizo imposible su desarrollo como clase nacional. Los elementos más saltantes de la época fueron la aparición y lucha política de expresiones orgánicas-partidarias al interior de la oligarquía, permanencia de la exclusión de la mayoría de la población peruana en el ejercicio y participación política, ejemplificado en el sufragio restringido, sistema electoral que no promovía ni garantizaba una auténtica representación nacional.
Proceso
Los gobernantes durante La República Aristocrática fueron:
Gobierno de Eduardo López De Romaña (1899-1903). Inició la administración civilista. Eduardo López de Romaña llegó al poder con el apoyo de la Coalición Nacional. Los dos partidos históricos – el demócrata y el civil – compartieron el poder. Carlos de Piérola, hermano del caudillo fue presidente de la Cámara de Diputados. En el senado lo fue Manuel Candamo, líder civilista.
Durante su gobierno, López Romaña:
  • Consolidó el sistema del Patrón de Oro;
  • Con Bolivia firmó el tratado Osma-Villazón.
  • Continuó el desarrollo de la agricultura, la minería y la industria.
  • Reorganizó la escuela de agricultura.
Promulgó el Código de Minería (1901), el nuevo código de comercio (1902) y el código de aguas (1902). Además se creó una nueva compañía para la recaudación de las rentas del Estado.
Rompió las relaciones diplomáticas con Chile en 1901. Estas fueron restablecidas en 1905 durante el gobierno de Pardo.
López de Romaña gobernó hasta el 8 de setiembre de 1903. En las elecciones de ese año, el Partido Civil unido con el Constitucional lanzó la candidatura de Manuel Candamo.

Gobierno interino de Manuel Candamo – Calderón (1903-1904). La elección de Candamo abrió una nueva posibilidad de conciliación. Candamo fue el primer gobernante civilista. El presidente Candamo enfermó de gravedad. Para restablecerse, viajó a Arequipa. Asumió el mando Serapio Calderón segundo vicepresidente, el primer vicepresidente, Lino Alarco, había fallecido. Candamo no se recuperó y murió el 7 de mayo de 1904.
Serapio Calderón convocó inmediatamente a elecciones en la que salió elegido José Pardo y Barreda.
Gobierno de José Pardo y Barreda (1904-1908). Fue hijo del primer presidente civil del Perú. Trató de organizar el Estado mediante leyes tales como el código de comercio; creó la Caja de Depósitos y Consignaciones y se comprometió, bajo sugerencia de su ministro Augusto B. Leguía, la deuda externa para financiar presupuestos cada vez mayores. En 1905 decretó la gratuidad de la educación primaria, creó la Escuela de Artes y Oficios, la Escuela Normal de Varones y el Instituto Histórico. Mientras tanto, aumentaban los reclamos de los obreros y entre 1904 y 1907 se sucedió en el Callao una serie de huelgas.
Al finalizar el gobierno de Pardo, el partido civil unido al constitucional, lanzaron como candidato a Augusto B. Leguía, quien había sido Primer Ministro y Ministro de Hacienda a lo largo de todo el periodo.
Gobierno de Augusto B. Leguía (1908-1912). Leguía intentó acercarse a los demócratas dando una ley de amnistía; pero, la respuesta que obtuvo fue un intento de golpe de los pierolistas que fracasó debido a la negativa de Leguía de renunciar; el acto del no firmo fue conocido como el “día del carácter”. De esta manera, ordenó la persecución de los demócratas. Con Leguía se creó la Compañía Administradora del Guano. Se dictaron el código de aguas y el de procedimientos civiles. En 1909 se creó la Asociación Pro-Indígena. Pero, también fue durante su gobierno que se produjo la huelga general en Lima en 1911 y en el valle de Chicama en 1912. Se contrató una nueva misión al mando del general Juan Calmelí, para la mejor preparación de las fuerzas armadas.
Leguía inició su mandato con el apoyo de la alianza civil-constitucional; pero, sin identificarse plenamente con ellos.
El 17 de setiembre de 1909 Perú y Bolivia firmaron en La Paz los tratados de límites, tratado definitivo Polo – Sánchez Bustamante.
Con el Brasil se firmó el tratado Velarde – Rio Branco en 1909, que puso término al conflicto limítrofe entre ambos países.
Las elecciones de 1912 fracasaron. Los partidarios de Billinghurst solicitaron la anulación de los comicios, que en Lima habían sido impedidos por una revuelta popular. El Congreso declaró que no había llegado a sufragar un tercio de ciudadanos hábiles. El problema electoral se trasladó al Congreso, que eligió presidente a Billinghurst. El oficialismo obtuvo en compensación la elección de Roberto Leguía como primer vicepresidente.
Gobierno de Guillermo Billinghurst (1912-1914). El gobierno de Billinghurst fue de carácter popular buscando convertir el Estado en algo menos oligárquico y más nacional. A diferencia de los anteriores presidentes, Billinghurst quiso continuar las obras en ejecución y dar prioridad a los problemas sociales. Abrió la lucha contra la desocupación, inició la construcción de casas para obreros, mejoró puentes, amplió algunas irrigaciones y realizó una reforma en los Institutos Armados. En lo económico, propuso el control del presupuesto y manejo honrado de los gastos e ingresos.
El 3 de febrero de 1914 Billinghurst destituyó al coronel Oscar R. Benavides de su cargo de jefe de estado mayor del ejército, lo cual sirvió para precipitar los acontecimientos.
El 4 de febrero, la guarnición de Lima, a órdenes del mismo coronel Benavides, atacó Palacio de gobierno, aprehendió al presidente de la República. Billinghurst fue expatriado a Iquique donde murió poco tiempo después.
Se formó una Junta de Gobierno presidida por el coronel Benavides y compuesta por representantes de los partidos políticos. La república aristocrática se vio interrumpida.
Gobierno interino militar Oscar R. Benavides (1914-1915). Ejerció el mando supremo, poco más de un año: del 4 de febrero de 1914 al 18 de agosto de 1915. A lo largo de su breve administración enfrentó el problema monetario y el retorno al orden constitucional. Benavides tuvo que afrontar algunos problemas serios desde el inicio de su gestión, Manuel Gonzales Prada renunció a la dirección de la Biblioteca Nacional en protesta por el golpe de Estado y público La Lucha, periódico opositor. Algunos oficiales del ejército se sublevaron. El gobierno de Benavides se defendió ejerciendo una férrea represión contra sus opositores a través encarcelamientos y destierros.
En 1914 Benavides convocó a una convención de partidos para elegir Presidente y volver a la constitucionalidad, en la que intervinieron delegados de las más destacadas agrupaciones políticas como: civilistas, constitucionales y liberales.
Se convocó a las elecciones, en la que, salió elegido Pardo con 150 mil votos aproximadamente, de esta manera Benavides había cumplido su palabra de restablecer la Constitución.

Segundo Gobierno de José Pardo y Barreda (1915-1919). Coincidió casi plenamente con la Primera Guerra Mundial. Alguno de sus efectos fueron el aumento del precio de los productos de exportación y el crecimiento de las exportaciones en un 300%. Sin embargo, esto benefició sólo a la oligarquía que monopolizaba los ingresos, ya que el fisco seguía mostrando considerables déficits. Por este motivo se tuvieron que crear nuevos impuestos y aumentar las tasas de los que ya existían.
Fue una época de grandes agitaciones sociales, con huelgas de los obreros textiles, panaderos, tranviarios. Hubo hasta dos paros nacionales convocados contra el alza de los precios. El 15 de enero de 1919 el gobierno tuvo que aceptar a nivel nacional el establecimiento de la jornada laboral de ocho horas y la ley de trabajo de mujeres y niños.
Entre 1915 y 1919 el país se modernizó a paso acelerado:
- Se construyeron las primeras carreteras.
- Apareció y proliferó el automóvil.
 - Se complementaron los ferrocarriles.
 - Lima creció, al igual que los balnearios.
 - Se continuó la construcción del local del Palacio Legislativo.
Comenzaron las obras del Ministerio de Gobierno en la plaza Italia y del Palacio Arzobispal.
Se construyeron las avenidas Pardo, Mirabar, Bellavista, Santa Beatriz y del Ejército.
El segundo gobierno de José Pardo señala el final de la República Aristocrática. El 9 de febrero de 1919, Leguía regresó a Lima. Una importante manifestación pública lo recibió. Fue el candidato del anticivilismo. Los escrutinios, finalmente, lo favorecieron pero Leguía no esperó el final de los cómputos. El 4 de julio de 1919 protagonizó el golpe de estado y desalojó de palacio al presidente Pardo.
Es el periodo en el que predomina una oligarquía agro exportadora, financiera y civilista, que ejerció un dominio completo en la sociedad peruana mediante el accionar de un Estado oligárquico liberal; pero represor y excluyente de las grandes mayorías.



INICIOS DE LA REPÚBLICA


Economía

Existía ya una cuantiosa deuda externa e interna; los ingresos del Estado Peruano provenían básicamente del cobro de tributos al indígena  (llamado entonces contribución personal)  en un  40%  y de la exportación de oro y de lana, posteriormente. El comercio estaba restringido por las guerras. Muchos artesanos y comerciantes se quejaban de las importaciones, por lo cual solicitaban apoyo estatal. La moneda que circulaba era el peso. El nuevo Estado intensificó empréstitos de Inglaterra; dependiendo así cada vez más del capitalismo inglés.

Sociedad

La estratificación social continuaba muy marcada, debido a que la independencia sólo fue un mero formalismo, es decir, sólo constituyó un cambio de la clase privilegiada, pues no transformó la situación económica y social tradicional. Ya se ha señalado que Unanue, en sus memorias como Ministro de Hacienda, revela la existencia de mendigos y comerciantes callejeros en las calles de Lima, a pesar de que el Perú apenas llegaba a dos millones de habitantes:  La pobreza no se combate disminuyendo el número de hijos o de habitantes, sino eliminando la injusticia e incrementando la producción.  Aún existía la esclavitud, aún se explotaba al campesino, aún era práctica constante la discriminación racial.

Política 

Los derechos de ciudadanía estaban recortados:  las mujeres, ilustradas o no, quedaban fuera del sistema, pues no se les reconocía capacidad para decidir en asuntos de política. De los varones, sólo los alfabetos, empleados o con oficio y con un alto sueldo, de  300  pesos, podían participar en las elecciones, lo cual era una muestra de la injusticia reinante.

El Estado republicano se estructuró jurídicamente con la primera Constitución Liberal del 12 de noviembre de 1823. En esta Constitución se señala, como forma de gobierno, la popular representativa y el Estado se estructuró en base a poderes políticos: Ejecutivo, Legislativo y Judicial  (modelo español, francés).